Del infierno al cielo, una vez más. Los partidos del Calderón, el del Racing (a pesar de la abultada victoria) y el del Stuttgart alemán establecieron una dinámica peligrosa en el juego del conjunto azulgrana. ¿Crisis? ¿Canguelo? ¿Villarato? Já. El Barça se cargó hoy todos esas alusiones, y maravilló de nuevo en su campo, a pesar de que los goles no acompañaron hasta el final. Volvía Alves, lateral derecho titular del Barcelona, y Xavi habría tenido tiempo para descansar y reflexionar un poco después de su desacierto en el partido contra el Stuttgart (aunque el desacierto fue más que nada general; no se le puede culpar).
Con las alineaciones siguientes, pues, empezaba el partido correspondiente a la jornada 24 de la Liga BBVA, jugado en feudo barcelonista, el Camp Nou:
Barcelona (4-3-3): Victor Valdés; Dani Alves, Puyol, Piqué, Maxwell; Xavi, Busquets, Iniesta; Messi, Ibrahimovic, Pedro (Bojan m.85).
Málaga (4-2-3-1): Munúa; Manu Torres (Valdo m.45), Weligton, Stepanov (Edu Ramos m.16), Manolo Gaspar; Toribio, Juanito; Duda, Baha (Forestieri m.71), Fernando; Obinna.
Salió desde el principio el Barça muy enchufado, en un sentido casi literal de la palabra, pues los pases conectaban de nuevo después de varios partidos donde la circulación había sido nefasta. La superioridad fue manifiesta en el conjunto azulgrana, que a pesar de llegar muchísimas veces a la zona de peligro acababa sin definir bien, y sus buenas jugadas iban a córner por culpa o bien del portero o de uno de los múltiples defensas del Málaga. Destacaron una falta que sacó Ibrahimovic que si llega a ir entre los tres palos era gol, un remate de Messi alto, un memorable taconazo de Xavi que alcanzó a despejar el portero y las dos oportunidades más importantes que fueron al final de la segunda parte: un pase de la muerte de Pedro al cual Ibra no pudo llegar (estirándose al máximo) y otra vez un pase de Pedro después de una internada en la banda, que no pudo controlar bien Messi y que entre este y Iniesta acabaron mandando a corner después de que rebotara en un defensa malagueño. El buen juego fue evidente durante toda la primera mitad, pero los goles no acompañaban esa dinámica. El Málaga, demostrando el monólogo del Barça, sólo tuvo una oportunidad a destacar en forma de una falta que botó Duda, y que paró Valdés.
A la mitad todo el barcelonismo criticaba al árbitro, coincidiendo con los aficionados madridistas que apoyaban al Málaga en este partido para mantener el liderato (que poco les duró). Los barcelonistas se quejaban de que Manu Torres no hubiera visto la segunda amarilla (y la consiguiente roja) por una durísima entrada a destiempo sobre Maxwell, y que en lugar de él la hubiera visto Piqué, que se perderá el próximo partido por ser la quinta. Los madridistas, en cambio, hablaban de una mano de Alves en un control en que la pelota cayó desde el cielo directamente hacia ella (pero pegada al cuerpo), y de un supuesto penalti de Maxwell a un jugador malagueño que no alcancé a ver. Otra vez más se demostraba la rivalidad y los puntos de vista diferentes entre ambos conjuntos. El Madrid, una vez más, demuestra que sólo ven paja en el ojo ajeno y no viga en el propio (haría falta hacer un análisis de la jugada del penalti en el Heliodoro y de algún posible fuera de juego).
En la reanudación el técnico malagueño aprovechó que Manu Torres no había estado expulsado para cambiarle por Valdo, y el encuentro siguió igual: dominio apabullante del Barça, con mucha participación de Ibra en el ataque destacando un remate de cabeza en un corner que sacó un defensa bajo los palos. A pesar de ello, rondaba el minuto 67 y el Barça no había conseguido marcar: el Málaga tenía un muro en su zona. Pero eso nunca es problema para Pedro, la apisonadora tinerfeña especialista en desatascar partidos. Cerca del área, en un momento puntual, buscó una buena posición para chutar, y lanzó un obús lejano, colocado, que Munúa tocó inutilmente. El balón entró, Pedro marcaba su séptimo gol en liga y decimoquinto de la temporada y el Barça ganaba un partido en el que si la suerte le hubiera acompañado tendría que haber goleado. 1-0 para los locales, que minutos después sacarían rápido una falta de manera magistral, para que Iniesta rematara forzado a la cruceta. A punto estuvo el 2-0, que se lamentaría no haber marcado cuando en una gran contra, y con la defensa barcelonista adelantada, Valdo rompió el fuera de juego y ganó la espalda a todos, teniendo todo el tiempo del mundo para encarar a Valdés y colocarla rasa al primer palo. Un injusto empate (1-1) que dejaba con mal sabor de boca a los azulgrana después del gran juego mostrado; pero los azulgrana no pensaban ceder el liderato así como así. En el 83, se generó una jugada colectiva marca Can Barça, donde todo el mundo tocó y tocó hasta que Xavi encontró el hueco para Alves y éste le hizo el pase de la muerte a Messi que la empujó a portería vacía. Magnífica jugada, memorable, que quedará en la historia de este Barça de Pep Guardiola, que acabó la noche un poco mosqueado por un nuevo “robo” (¿quién dijo Villarato?”). Y es que en el 89, después de que hubiera salido Bojan por Pedro, el primero hizo una gran internada por la banda izquierda y le dio raso para que Ibrahimovic rematara a portería vacía. El árbitro interpretó el piscinazo de Weligton como una falta del sueco, que apenas le rozó con el cuerpo mientras marcaba el gol.
Los tres goles (Pedro m.68, Valdo m.80, Messi m.83) y ocasiones del partido, retransmitid@s por el 3/24, canal catalán de noticias (video colgado por Pask1FCB):
Pero bueno, gran partido del Barça, no tanto por resultado (aunque nos llevamos la victoria) sinó por el juego desplegado, al cuál le faltó mejorar la definición. Podría perfectamente haber acabado 4 o 5 a 1, pero el conjunto azulgrana no estuvo fino a la hora de rematar sus jugadas. Ibrahimovic mucho más activo y participativo (con buenas acciones e incluso un gol injustamente anulado), Bojan que deslumbró con su gran acción en los pocos minutos que tuvo y una conexión Iniesta, Alves, Xavi y Messi imparable. A destacar también el buen papel de Maxwell, más en la primera mitad, con sus internadas por la banda izquierda, y el siempre sublime Pedro Rodríguez, que a pesar de hacer el primer gol en la segunda mitad (en su partido oficial número 50 con la elástica azulgrana, por cierto), en la primera mitad ya había brillado intensísimamente como extremo, con un puñado de asistencias que de milagro no acabaron en gol. En la próxima jornada, contra el Almería, esperamos seguir viendo este Barça, y seguir contando victorias.